Todos montados en el mismo barco. Un rumbo claramente definido y comprendido por todos. Amándose unos a otros. Buscando todos el mismo norte. Accionistas y empleados. Directores de empresas estatales y empleados. Todos agarrados de las manos trabajando para mantener un país productivo. Dinero para todos. Ganan los jefes, ganan los no jefes.
Reuniones programadas para obtener los mejores resultados. Aumentar la productividad del negocio o la institución. Empiezan puntuales. Terminan a tiempo. Agendas logradas con precisión. Todos participan, todos obtienen resultados positivos.
Celebramos los cumpleaños del mes, los angelitos y la fiesta de navidad. Todos contentos. Todos hablan bien de los otros. Bizcochos, botanas y dulces (que por cierto aportan los mejores nutrientes al cuerpo). Todos continúan agarrados de las manos.
Planes de trabajo, proyectos, evaluaciones de puestos, operaciones diarias, cierres anuales. Todo funciona siempre a la perfección, porque todo es realizado con amor y pensando no solamente en el beneficio de la empresa sino en el beneficio y crecimiento de los empleados.
Todos conformes. Todos contentos.
Hipocresía laboral. ¿Quién habló de eso?
Joel Pérez
4 de Abril de 2006